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Océanos de Tiempo

Isla de Ternate, Mar de Molucas, Pacífico Sur, a 7 de Noviembre de 1521.

En el día de hoy, hace exactamente 500 años, y tras haber navegado y dimensionado por primera vez en la historia documentada de la humanidad, el Océano Pacífico, los 115 hombres de dos pequeñas embarcaciones de no más de 25 metros de eslora, naos llamadas Victoria y Trinidad, llegan finalmente al destino por el cual se llevan jugado la vida desde hace más 
de un año: las islas de las especias. De aquel viaje volverían a casa tan solo 18, a bordo de uno 
de esos dos barcos, la nao Victoria, tan deteriorada, que sólo el arrojo y la implicación de poner fin a aquella inconmensurable gesta, la mantenían a flote. 

Partieron del puerto sevillano del Arenal, y en aquel momento de 1519 la famosa Expedición 
de las Molucas la formaban otras tres embarcaciones más, y el doble de la tripulación que, en este hoy de hace quinientos años, llegan a la isla de Ternate.

Los peligros a los que se han enfrentado para llegar a estas islas del tesoro, tal y como narrará 
el famoso marinero vasco Juan Sebastián Elcano al rey Carlos I, “solo Dios los conoce”, y aunque aún les quedan a nuestros navegantes de hace 500 años, la segunda parte del aquel mítico viaje (más de 20.000 km), que circunnavegará la Tierra por primera vez, el hecho de poder arribar a estas islas supone para aquellos hombres una alegría indescriptible.

¡Lo han conseguido, han llegado a las Indias navegando hacia Poniente!

Esa alegría, supongo que algo más rebajada de intensidad, pero tampoco en mucho… :P, es la 
que hoy llega a mi atravesando siglos, como si estos fuesen océanos de tiempo. La siento clara, nítida, cristalina, pues gracias al lenguaje de las casualidades en el que habla el Universo, el viaje en el que llevo sumergido ya unos años, me ha llevado a hacer realidad un sueño que he recreado en mi cabeza tantas y tantas veces, imaginar cómo sería embarcar en aquel barco 
que dio la vuelta al mundo por primera vez en la historia de la humanidad.

Hoy, en el día en el que Elcano llega a las Molucas con su Victoria, este castellano de cereal, planicie y montaña, embarca por un tiempo en una réplica exacta de la nao Victoria para surcar los mares a vela en pleno siglo XXI. Hoy tengo la suerte, por llamarlo de alguna forma, de ampliar la dimensión de la palabra viaje, y de hacerlo subido en el carajo del que para mí, es el barco más célebre construido por el ser humano.

Celebrando, una vez más, que la intensidad con la que uno cree en sus sueños, es la llave para hacer que estos se cumplan, me despido.

¡Hasta el siguiente puerto!

Miguel



Ternate Island, Moluccan Sea, South Pacific, 7 November 1521.

On this day, exactly 500 years ago, and after having sailed and measured the Pacific Ocean for the first time in the recorded history of mankind, the 115 men of two small vessels of no more than 25 metres in length, naos called Victoria and Trinidad, finally arrive at the destination for which they have been gambling their lives for more than a year: the Spice Islands. 
Only 18 of them would return home from that voyage, aboard one of these two ships, the nao 
of those two ships, the Victoria. So deteriorated that only the courage and determination to put an end to that immeasurable feat kept her afloat. 

They set sail from the Sevillian port of Arenal, and at that time in 1519 the famous Expedition 
of the Moluccas consisted of three more ships and twice the crew who, five hundred years ago today, reached the island of Ternate.

The dangers they had to face to reach these treasure islands, as narrated by the famous Basque sailor Juan Sebastián Elcano told King Charles I, "only God knows them", and although our sailors of 500 years ago still have to complete the second part of that mythical voyage (more than 20,000 km), which circumnavigated the Earth for the first time, the fact of being able to reach these islands is an indescribable joy for those men.

They have made it, they have reached the Indies by sailing to the West!

That joy, I suppose a little less intense, but not by much... :P, is the joy that today comes to me across centuries, as if they were oceans of time. I feel it clear, sharp, crystalline, because thanks to the language of coincidences in which the Universe speaks, the journey in which I have been immersed for some years now, has led me to realise a dream that I have recreated in my head so many and many times, to imagine what it would be like to embark on that ship 
that sailed around the world for the first time in the history of mankind.

And today, on the day that Elcano arrives in the Moluccas with his Victoria, this Castilian of cereals, plains and mountains, embarks for a time on an exact replica of the nao Victoria to sail the seas in the 21st century. Today I have the good fortune, so to speak, to expand the dimension of the word "travel", and to do so on board of what for me is the most famous ship ever built by mankind.

Celebrating, once again, that the intensity with which one believes in one's dreams is the key to making them come true, I bid farewell.

Until the next port!

Miguel.



Océanos de Tiempo Reviewed by Miguel Tárrega Fernández-Mellado on 7:48:00 Rating: 5

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