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Color... rosa Asunción


Asunción, Paraguay. 17 de Julio de 2013


Después de unos preciosos días en Buenos Aires, donde me sentí ya como un palermitano más... llegué a Paraguay con las expectativas no muy altas. Todo el mundo con el que había charlado un rato sobre este país, situado en el verdadero corazón de Sudamérica, me había dicho que o bien no merecía mucho la pena, o directamente iba a perder mi tiempo si pasaba por allí.
Decidido a comprobarlo por mi mismo, antes de partir decidí enterarme un poco del porqué de dichas afirmaciones, y cuál era el motivo por el cual Paraguay no tiene tan buena fama como sus países vecinos. 

En primer lugar me sorprendió descubrir que hace 150 años Paraguay era el país más desarrollado en términos industriales y de infraestructuras de toda Sudamérica, por delante de Brasil y Argentina. Sus niveles de alfabetización y bienestar social eran también los más altos del continente y sirva como ejemplo el hecho de que Paraguay tuvo, por ejemplo, la primera línea de ferrocarril del continente...

Pero llegó la guerra y como todas las guerras trajo el desastre. Paraguay  entró en guerra en 1863 contra nada más y nada menos que Argentina, Brasil y Uruguay. Conocida como la guerra de la Triple Alianza, estos países consiguieron destrozar a Paraguay llevándola a niveles de desarrollo de un siglo antes. Destrozaron su industria, su ferrocarril, su agricultura y su ganadería, y no dejaron con vida a ningún barón con más de doce años de edad. La población del país pasó a ser de menos de la mitad de cuando empezó la guerra...

De esto hace como digo tan solo 150 años, así que una vez comparas Paraguay con sus vecinos y teniendo en cuenta este y otros factores, entiendes parte de la realidad.
Aún así y tras visitar los sitios un poco más históricos de Asunción, no seria la historia de este país lo que marcaría mi paso por la ciudad, y es que tras una agradable coincidencia con un grupo de españoles (cada uno de un padre y de una madre) en una cafetería del centro de la ciudad, me informaron sobre las actividades culturales de Asunción, y esa misma noche decidí acercarme al centro cultural español "Salazar", donde se proyectaba un ciclo especial de cine transexual gay y lésbico. No soy muy de ese género, pero precisamente por eso, y por la posibilidad de volverme a encontrar con alguno de mis compatriotas, decidí acudir esa noche, sin saber que por casualidades de la vida, ahí comenzaba una visita a Asunción con un enfoque... diferente.

En un país donde todo lo que rodea a las personas que les gustan las personas de su mismo sexo, es además de un tema tabú, un motivo de exclusión de los canales más básicos de sociabilización, como por ejemplo acceso al trabajo. Es esta una realidad bastante soterrada y llevada por los que la viven en un aparente secreto, sólo roto en los círculos íntimos.
Pero como decía este ciclo de cine fue tan sólo el comienzo de mi contacto con el mundo gay paraguayo. Ya que un tipo encantador y mas buena gente que la leche, me acogió en su casa por cinco días, y aunque tengo muchos amigos gays, nunca he convivido con uno de ellos durante 24 horas al día durante varios días, y si alguna conclusión saco es la evidencia de que su forma de ver y sentir el mundo en determinados aspectos, es totalmente diferente. Esta diferencia, llena de matices personales que duda cabe, es algo grande y que integrado DE VERDAD en la sociedad, haría de esta, una sociedad más humana, más creativa, más sensible y en definitiva mejor.

He paseado con Patty y Santi, por Asunción, viviendo una ciudad ruidosa, muy ruidosa, conociendo el mercado 4, más grande que el Gran Bazar de Estambúl, hablado de cine, mucho cine, con todos sus amigos cinéfilos empedernidos. Hemos tenido que llamar a la grúa cuando el tubo de escape del coche se encajó en un bache en el suelo, y impedía mover el coche hacia adelante y hacia atrás, bueno eso y unas cuantas "cagaditas" más, como dejar la marcha puesta, y el freno de mano echado, verdad amigo...??? Jejje!
Lo que me he reído...!
Hemos paseado por Areguá e interpretado una película española cenando en una cantina española en mitad del Paraguay. Y bebido tereré a todas horas! 
Probado la comida típica paraguaya y participado en un programa radiofónico que no acababa nunca.
Más contento que el copón agradezco haber compartido y convivido con esta gente encantadora esos días en Asunción, ya que me han enseñado mucho de mi mismo y ayudado a entenderme y a entender el mundo gay bastante mejor. Y al final, uno, viaja para eso.

Un placer haber compartido con vosotros las gafas que hacen ver el mundo un poco más de color de rosa amigos!! ;)

Un besazo!


Color... rosa Asunción Reviewed by Miguel Clark on 10:51:00 Rating: 5

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